sábado, 6 de enero de 2018

Palistas destacados. Años 80-90: Iriarte


   Graciano Iriarte da nombre al campeonato que se celebra todas las primaveras en el frontón de López, en el barrio pamplonés de Iturrama.
    Año 1988. Salí de los exámenes de selectividad, que había realizado en Pamplona. Mi ilusión aquel día era aprovechar el viaje (había subido desde Artajona) para conocer el frontón de López, famoso por concentrar a los mejores jugadores de paleta goma. Un transeúnte me indicó la dirección y me presenté allí. Lo encontré muy oscuro y descuidado. Pero había gente jugando y ¡muchos espectadores! De ese partido no recuerdo nada especial hasta que uno de los participantes miró su reloj... tenía que irse; y pidió a un espectador que lo sustituyera. Éste entró, sin calentar; se veía que le salía la pelota fácil de la pala, que le pegaba bastante, cada vez más, que colocaba fácil, arrimaba, abría al ancho y... sobre todo, que tiraba con la izquierda unas paredes eléctricas, ajustadas a la chapa, que salían con un gran ángulo. ¡No sabía si estaba jugando a paleta goma o a billar!   
   Y pensé: "¡Como todos estos espectadores jueguen parecido... menudo nivel!" Hasta que escuché cómo le llamaban: ¡Iriarte! Eso ya me sorprendió menos, su fama llegaba muy lejos.

   Los mejores jugadores del López de los años 80 y principios de los 90 solían citarse los martes y jueves por la tarde. Tan grande era su afición que, si trabajaban por la mañana, procuraban almorzar mucho para no tener que parar a comer antes de ir al López, ya que había cola.... Si acaso, picaban algo en el bar "El Rebote". Llegabas y preguntabas: "¿Qué partido me toca"? Respuestas posibles: "Eres el tercero (el tercer jugador, esperando al cuarto) para el segundo partido", "Eres el segundo (segundo jugador, a la espera de 2 más) pare el tercer partido" y así... ¡a esperar!. Téóricamente  se disputaba cada partido a 50 tantos y duraba una hora y media. Pero los que esperaban debían vigilar: los que jugaban podían llevar un tanteo de, por ejemplo, 37-33, pero si les preguntabas decían: 27-23... y ¡a esperar!

  La "Mafia" del López 

  En aquel entonces se hablaba mucho de la "Mafia" del López: una camarilla que se había adueñado del frontón: si no pertenecías a ella, no jugabas. Nada más lejos de la realidad.
  Para hacer un buen partido, en cualquier deporte, hace falta un equilibrio entre todos los jugadores. La categoría de los pelotaris que se citaban en el López ciertos días a ciertas horas (martes y jueves, a partir de las dos, y los sábados y domingos por la mañana, a primera hora) exigía mucho nivel para participar. Había quien lo entendía y no pretendía entrar. Pero a otros no les sentaba bien y hablaban de "Mafia". Pero en otros horarios se podían encontrar otros niveles menos exigentes, sin otro requisito que llegar y preguntar por tu turno, como en las carnicerías.
 Si aparecía un jugador nuevo con calidad... se incorporaba al grupo de los mejores sin problemas: había mucha competitividad y siempre se buscaba al compañero adecuado para ganarles a los demás.

   En ese ambiente jugaba Iriarte. Cuando entraba en el frontón lo llenaba: parecía que habían llegado 10 pelotaris. Los jubilados del barrio no perdían la oportunidad de ver su espectáculo. No se cansaba nunca. Se adaptaba a todos los niveles. Cuando quería un buen partido, sobre todo en los horarios citados, no jugaba con cualquiera. Pero fuera de esos momentos competía con jugadores de menos categoría, poniéndose límites: usando sólo la izquierda, jugando "de bajo pata"... Sabía devolver rebotes por debajo de la pierna con la izquierda.

  Sus mejores golpes  

  Iriarte jugaba como delantero. Sus mejores golpes salían de su izquierda. Con el brazo a media altura o algo más alto hacía 4 posibles dianas: paredes eléctricas ajustadas a la chapa y a la línea de contracancha; rincón; atrás arrimado; y atrás al ancho (cerca de la línea de contracancha).
  Con la derecha devolvía con habilidad especial las dos paredes. Cuando corría hacia contracancha para alcanzar la pelota preparaba la devolución con un armado circular hacia arriba y,o bien interrumpía el círculo para rematar en el rincón o en dos paredes,  o bien completaba el círculo para golpear de abajo y hacer diana en el ángulo superior derecho del frontis, bombeando y cruzando la pelota muy lejos. Éste era su "cruzado mágico".

Campeonatos destacados

Campeón Navarro Individual. Lumbier, 1992





Calahorra, Polideportivo Juventud. 





   Iriarte ganó muchos campeonatos.
   Pero daba gusto verle jugar aunque perdiera. 
   A finales de los años 80 aún se jugaba un campeonato de renombre en Cabanillas, donde destacaba un zaguero muy elegante y seguro: Mateo. A éste lo había visto jugar cuando yo tendría unos 12 años. A los famosos jugadores del López, como Iriarte y Ollo sólo los conocía de oídas. Iriarte significaba espectáculo y Ollo llamaba la atención por su forma peculiar de muñequear; eso era lo que llegaba a mis oídos. Escuché que Ollo e Iriarte jugarían juntos en Cabanillas.  Perdieron la final. En la ribera se jugaba con pelotas súper- saltarinas, muy diferentes de las pelotas de medio bote del López . 

Campeonato de 24h de Orcoyen

   Septiembre de 1988. Orcoyen. Campeonato eliminatorio de 24 horas, de sábado a domingo, sin parar ni durante la noche. 100 mil pesetas de premio, unos 1000 euros de ahora (2018).
Iriarte rondaría los 40 años. Se apuntó con Ángel Goñi, un seguro atrás, aunque apenas usaba la mano izquierda.
   Entre los participantes destacaba un pelotari que no jugaba en el  López sino en el club Larraina: Pello Erbiti. Fue campeón en el Bost Kirol de Mezquíriz, donde cada pelotari debía dominar 5 modalidades de pelota: pala corta, paleta cuero, paleta goma, joko garbi (una especie de remonte pequeño) y pelota mano.  Veintipocos años, pelotari completo, atlético.
  A la final llegaron Iriarte-Goñi y Erbiti. Éste jugaba como zaguero, a su delantero no lo recuerdo. Sí recuerdo los disparos de la izquierda de Iriarte, al rincón, a paredes, al ancho atrás, arrimadas atrás...
En la paleta goma existen dos tácticas:  una consiste en pegar y aguantar, se basa más en el físico; la otra busca jugar con los espacios. Erbiti disponía de un físico portentoso para la primera y le valió para llegar a la final. Iriarte se mantenía ágil pero nunca fue un atleta, se colocaba bien y buscaba los huecos, sistemáticamente... hasta que Pello se agotó, aunque tampoco contó con gran ayuda de su delantero. Final para Iriarte-Goñi.
   Entre el público se encontraba Chuchi Villanueva, gran pelotari de Larraga, de edad parecida a la de Iriarte. Le gustó el campeonato y organizó pocos años después las 24 horas de Larraga, de las que hablo en la entrada dedicada a Robles. 

Campeón Navarro con Olaberri 1995




Están en el grupo 4.
La imagen se  ve mejor si se descarga.

Palistas destacados.Años 80-90: Rober



   Tomás fue el artista más veterano que conocí en el López.
   Rober, el más joven... ¡5 años!
   Año 2002.  Una mañana de verano me pasé por el López para dar un garbeo. Y allí estaba Róber. Ya lo conocía: listo como una ardilla, hablador, ocurrente...¡Y cómo jugaba! Usaba pala "de mayores", como la mía, podía apoyarla en el suelo como un bastón. Ganaba campeonatos contra chavales mucho mayores que él.
   Al día siguiente yo tenía que pasar una de las pruebas de la oposición para profesor de Educación Física en Secundaria. Sería una prueba teórico-práctica sobre diferentes deportes. Así que aproveché la ocasión para preguntar a Róber sobre reglamento y táctica de los juegos de pelota. ¡Sobresaliente, el renacuajo! Comprendía perfectamente el juego de espacios.
   Pero aún faltaba lo mejor: la prueba práctica. Le propuse jugar un partido al "tocachapas": se trata de golpear la pelota alternativamente (tú, yo, tú, yo...), buscando altura, con la fuerza justa para tocar la chapa de arriba (a 10 m); gana quien consiga primero 10 dianas. Usamos pelota de cuadro, es decir, "de mayores". Y jugó, claro, también con su pala "de mayores", ¡un pitufo de 5 años!   ¡Cómo gritaba de alegría cada vez que hacía chillar al fleje!
  ¡Me ganó!  Ese año me había proclamado Campeón Navarro Individual; ¡más vale que no hubo testigos de lo que me hizo Róber... !
  Róber dejó de jugar  a la edad de 9 años , no sé por qué, pero ¡qué lástima, qué talento perdido!

Palistas destacados . Años 80-90. Tomás Garcés, "Menoti"



  Cualquiera que haya conocido los años dorados del López recuerda con admiración a Tomás. Cuando lo concocí contaba más de 50 años, se había jubilado por un problema de salud, creo que asma o bronquitis crónica.
  Delgado y ligero. Fuerza, escasa. Inteligencia y habilidad sin igual. No se podía sacar más rendimiento a ese físico. ¡Y qué rendimiento! Inverosímil. Jugaba como delantero. Su pegada no pasaba del 7... y sólo si la bombeaba; pero hasta donde llegaba ¡cómo colocaba! ¡cómo arrimaba! ¡cómo remataba!: derecha, izquierda, aire, botepronto, rincón, paredes... ¿Velocidad de golpeo? La justa, la que podía, pero te engañaba y no alcanzabas sus remates. ¡No te lo podías creer! Tú, con veintipocos años, con piernas ágiles y brazos frescos, ahí adelante... parecías un bizcocho mojado.
A veces, sin ánimo de ofender, y contento por un dibujo recién trazado, decía, de cara al público: "¡Pero qué fácil es este juego!"
  Estiraba muy bien el brazo para conseguir más pegada, siempre de abajo. En el remate empleaba un agarre muy alto, el más alto que he visto, para ganar en puntería.

  Partidos memorables

   Tiebas

   En aquellos años se disputaba anualmente un campeonato en Tiebas. Recuerdo la gran afición de los pelotaris de ese pueblo y alrededores: Jabat, Garde, Ardanaz... Ponían un cesto muy generoso, con 10 ó 20 pelotas. Daba gusto: cuando se calentaba una, la cambiabas siempre que querías por otra más fría.
  Los trofeos más grandes se ganaban allí, difíciles de colocar en cualquier mueble. Se los llevaban siempre pelotaris de lejos: del López, de Artajona ... Un año de aquellos, con la intención de romper la racha, invitaron a un Campeón del Mundo de paleta-cuero. Yo me apunté con Tomás Garcés. Disputamos la final, contra el Mundialista, zaguero, y su delantero, de Tiebas.. En frontón corto cuesta más hacer el tanto porque los espacios se reducen y se cubren fácil, sobre todo con pelotas vivas. Tomás resolvió la papeleta. Los volvió locos: rincón, paredes, golpes bombeados y modulados para no llegar al rebote, engaños... Me fui con la sensación de que él ganó el partido.
  En una edición anterior de este campeonato Tomás jugó de pareja con Astráin,  ex-jugador de Osasuna. Ambos contaban  más de 50 años de edad. Nos ganaron la final a mí y a Fernando Deán, ¡veinteañeros!.
Uno de los atractivos de este deporte reside ahí: jugadores muy veteranos pueden ganar a jugadores jóvenes... para desesperación de éstos.

  Contra Iriarte

  Si a Tomás le caía una pelota en su espacio, se convertía en un arma letal.
  Recuerdo un partido en que yo jugaba atrás , con él como compañero, en el López, contra Iriarte y Ollo (no Juan Pablo, el campeón navarro). De Iriarte ya he hablado un rato... Aquella tarde fue de aquellas en que uno dice: "No puede ser, si no lo veo no lo creo." Tomás no dio opción a Iriarte. Encontraba más pelotas francas porque atrás dominaba yo pero con su físico y su pegada... ¿cómo podía marear a Iriarte? De risa. Con su surtido de la casa: derecha, izquierda, boteprontos, rincón, paredes..., sin velocidad pero todo precedido por la ocultación y el engaño.



                                           Tomás Garcés, de pie, el tercero por la izquierda


Tomás se llegó apuntar en primera categoría en el Campeonato Navarro de Paleta Goma por Parejas.




Aquel año quedaron campeones Ollo-Andueza

Si se descargan estas imágenes, se leen con más claridad.
















Palistas destacados.Años 80-90. Vito Aldaz de la Quadra-Salcedo; Ollo y Andueza ; Goicoechea y José Luis "el Muñecas":Vicente Noáin.


    A Vito lo vi por primera vez en el López cuando él contaba 16 ó 17 años. Acudía en bici de trial, que manejaba con mucha habilidad; cuando los mayores dejaban la cancha vacía, se ponía a jugar con un estilo peculiar, con armados cortos, sin estirar mucho el brazo, con muchos efectos y con un golpe de muñeca eléctrico. En 2 años su nivel subió tanto que empezó a disputar a Iriarte el puesto de delantero más espectacular. Pegaba muy fuerte y, sobre todo, remataba con arte. Llamaba la atención su creatividad y su surtido de jugadas. Copió con su estilo las paredes eléctricas de izquierda de Iriarte; remataba en el rincón con la izquierda de arriba cortando, o con la derecha también alta pero liftando, para meter la pelota en la pared izquierda; le gustaba hacer "dos paredes alrevés" (frontis, pared izquierda, al devolver las dos paredes normales, para que la pelota se abra hacia la contracancha); aplicaba el efecto cortado de abajo (no a media altura) a las paredes de derecha para abrirlas mucho; escondía los golpes...

  Partidos memorables

  Campeonato Navarro

  En los 80 se organizaba en Lumbier un campeonato de paleta goma por parejas. Adquirió tal prestigio, gracias a la buena mano del organizador, Felipe Olleta, que acabó convirtiéndose en el Campeonato Navarro. La pareja que más veces lo ganó en los primeros años fue la formada por Ollo (Juan Pablo, de Ibero) y Andueza (Carmelo, exjugador de Osasuna). Lo hicieron en 5 ocasiones. Curiosamente, ninguno de los dos manejaba la izquierda. Ambos colocaban muy bien.
  Andueza, pese a su poca pegada, atrasaba muy bien la pelota, entraba mucho al aire, jugaba con las losas altas, arrimaba mucho, sorprendía con paredes altas desde la zaga. Agarraba la pala de una manera especial: apoyaba el dedo  índice, extendido, sobre la cara posterior del mango... supongo que para controlar mejor la dirección, así que no muñequeaba nada.
  Ollo sí muñequeaba. Su particular golpe consistía en una especie de látigo, de abajo y de arriba: con igual facilidad  bombeaba la pelota hasta el rebote o la clavaba en el rincón o en dos paredes.  Los martes y jueves por la tarde, cuando coincidía con Iriarte en el López, se montaba un duelo de delanteros colosal.
  El nivel de los pelotaris del López se debía a la gran cantidad de partidos duros que se podían montar, gracias a la abundancia de palistas. Una de las parejas que solía dar guerra a Ollo-Andueza era la formada por Goicoechea José Luis "el Muñecas".


 A principios de los 90 la edad empezó a pesar a la pareja Ollo-Andueza y cada uno eligió un nuevo compañero de refresco. Ollo habló conmigo y Andueza con Vito.  Nos enfrentamos en semifinales. Tal vez parezca exagerado lo que he contado sobre Vito, pero he aquí una reseña del partido aparecida en la prensa en Marzo de 1992 (Vito tenía 19 años):
  "... Ollo-Urra pudieron con Aldaz-Andueza en la que fue, seguramente, la mejor pelea de todo el campeonato. Existieron competencia y calidad. Aldaz hizo una soberana demostración y algunas de sus intervenciones, en los cuadros alegres, tuvieron quilates. Pero en la zaga mandó Urra y por ahí se rompió el encuentro..."






De pie, de izquierda a derecha,Urra y Ollo
Agachados, Vito y Andueza
Urra, 21 años
Ollo, 36 años
Vito, 19 años
Andueza, 40 años


Las parejas de entonces eran fortísimas.
Véanse los cabezas de serie, quien los recuerde. 
                                               
                                                 
   El último partidoDesafío en la Rochapea. Noáin

    Vito Aldaz brilló 2 años, entre sus 19 y 21 años, a un nivel espectacular. En aquellos años, otro pelotari, Vicente Noáin, montaba su show en un frontón corto, de 28 metros, en el barrio pamplonés de La Rochapea. Se dedicaba profesionalmente al remonte, pero le encantaba la paleta goma. Para que ésta no afectara a su juego con la cesta, donde sólo se permite usar el brazo derecho, empleaba sólo el brazo izquierdo y el revés a dos manos para las pelotas que venían  a su derecha. En su papel de showman le gustaba montar espectáculos desafiando a cualquiera porque conocía su cancha como si fuera el cuarto de estar de su casa. Elegía pelotas muy vivas, usaba sistemáticamente el golpe de izquierda de arriba cortado, colocando la pelota alta y arrimada, intentando que muriera en el rebote. Y remataba con violencia a dos paredes con el revés descrito.
   Noáin , junto con su amigo Raúl, nos desafió a Vito y  a mí en La Rochapea, un jueves de una tarde de verano. Llegamos con tiempo pero nos costó encontrar plaza de aparcamiento, a pesar de tratarse de una zona habitualmente desocupada. Al llegar al frontón comprendimos: se había corrido la voz y ¡no cabía más gente en las gradas! Ni era campeonato, ni apostábamos nada... pero se llenó.
   Noáin solía presentarse con ropa de militar de camuflaje, a veces sobre una moto de gran cilindrada. Calentaba un poco y se la quitaba: cuerpo musculado y tostado por el sol. Rubio como Vito. Le gustaba cuidar los detalles de la función.
   En los primeros compases del partido, uno de sus golpes de izquierda de arriba se le fue justo encima de la chapa alta...(Como ya he dicho... en el "cuarto de estar de su casa") Entre el público se encontraba un conocido jubilado, Felipe "El Caballo", que aprovechó la ocasión y le espetó: "¡No te preocupes, Noáin, que ya te irás haciendo al frontón!" Risas primero y silencio total a continuación. La respuesta de Noáin  al dardo envenenado no dejó indiferente a nadie... como adivinarán los que conocen a Vicente.  
  Mi papel en el partido consistió en imitar el golpe de Noáin de izquierda, de arriba, dirigido a las losas altas, cortando para arrimar. Y esperar a que Vito encontrara su oportunidad. Los volvió locos con sus dejadas y sus golpes al ancho, sobre todo cuando nosotros sacábamos nuestra pelota, más muerta. Utilizamos mucho como diana el espacio entre Raúl y Noáin, no el rincón largo sino la mitad derecha del frontón, hacia el 4, donde Raúl, por su colocación muy desplazada hacia la derecha (debía defender las dos paredes) debía usar su izquierda; y donde Noáin debía usar su revés a dos manos. Esto les generaba problemas para decidir quién debía golpear. En una de esas ocasiones se liaron: ¡Tuya.. mía... yo... mía...! con tan mala suerte que Noáin golpeó la pelota con su revés de izquierda a dos manos y, a la vez,¡la cabeza de Raúl!. Fin del partido.
   Ganábamos de 10 tantos   pero el partido no terminó.

   Después de ese partido Vito me dijo que ya se iba contento a Santo Domingo, donde estudiaba. En América encontró nuevas aficiones. Y la estrella se apagó. Ya se sabe: cuanto más brilla una estrella, más efímera es.
  


















Palistas destacados. Años 80-90. Domínguez-Robles, Monreal-Olaberri, García-Pernaute, los hermanos Artuch


     Una de las parejas más fuertes del López llegó a ser la compuesta por Domínguez como delantero y Robles como zaguero.
 
     Llegaron a jugar a un nivel muy alto a finales de los años 90 y en los comienzos de los 2000.
Por entonces se formó también una pareja fortísima: Monreal-Olaberri.  Monreal contaba con un físico espectacularmente explosivo, rapidísimo y potente, parecía de otra categoría;  a Olaberri se le calificaba como el zaguero más seguro, incansable. 

    Pues bien, en el año 1998 organicé  yo el Campeonato del López, en primavera. Cuando se corrió la voz de que Monreal y Olaberri iban a jugar juntos...  nadie se atrevía a apuntarse. Ya había pasado la época dorada del López, cuando esas cosas no pasaban.

    Así  que no iba a poder disputarse el campeonato. Se me ocurrió una solución: crear dos categorías, Primera A y Primera B, y que cada cual se apuntara en la que quisiera.  De esta manera, todos se apuntarían en 1ºB excepto Monreal-Olaberri  y algún valiente. ¿Quién daría el paso al frente?

   Aún quedaba la figura de  Robles. Intenté que se apuntaran Domínguez-Robles para enfrentarlos a Monreal-Olaberri, pero no aceptaron. Robles calculó...
 
  También jugaba todavía el antiguo compañero de Robles,  García (el de Ibero),  como delantero de    Pernaute. García ejerció siempre el papel de complemento perfecto si su zaguero dominaba; con su estilo de remontista aprovechada cualquier pelota delante del 4, aunque fuera arrimada, para meter su derecha como si manejara un remonte y quitarle el polvo a la chapa, tanto ajustaba, igual en el rincón que en  dos paredes, con la misma postura. García-Pernaute se apuntaron en Primera A, junto con Monreal-Olaberri.
   Todos los demás se apuntaron en Primera B.

  Aunque Robles rehusó, yo estaba convencido de que habría mucho partido contra Monreal-Olaberri, a pesar de la gran diferencia de edades: Robles y Domínguez se acercaban a los 50  años, Monreal y Olaberri a  los 30 años.

En principio, yo había apuntado a Domínguez-Robles, pero tuve que borrarlos, tal como queda recogido en este documento:



Si se descarga esta imagen, se ve más clara.



   Esta posibilidad de competición entre jugadores de edades tan dispares es, para mí, uno de los atractivos de este deporte. De hecho, Robles se coronó campeón navarro por parejas dos o tres años después (con más de 50 años), con Pernaute. Ganaron a los gemelos San Miguel.

  La final de Primera A, sin fases previas, la ganaron Monreal-Olaberri (contra García-Pernaute). En esos años, parecía que nadie podría batirlos

  Lo interesante y aleccionador de estas batallas disputadas y no disputadas y de estos cálculos llegó  en el Campeonato Navarro por Parejas, en Lumbier. Se presentaron en  la final también Monreal-Olaberri contra García-Pernaute. La presencié. Pensaba que estaba todo sentenciado antes de comenzar. Todo el mundo lo pensaba. No había color...  Apuesta segura. Pero  ocurrió lo imposible... Pernaute sacó un balín y los mareó con su derecha liftada y con su  ondición física de casero montañés. Campeones: García-Pernaute. 
  Este episodio y la derrota que me infligió Róber muestran que en el frontón no existe la apuesta segura. Lo veremos, una vez más, en la siguiente reseña. 

   Los hermanos Artuch: Lucas y Pachi  

  Hay quien piensa que una pareja formada por dos figuras debe ser imbatible. Esta expectativa se ha visto defraudada en numerosas ocasiones, como la que relato a continuación:

  Los hermanos  Artuch solían quedar para jugar con Robles e Iriarte. Lucas, delantero, hacía pareja con Robles; Pachi, zaguero se emparejaba con Iriarte. Esta combinación respondía al supuesto de que Iriarte y Robles, las dos grandes figuras de la época, eran demasiada pareja. 

  Sin embargo, un buen día, los hermanos Artuch quisieron jugar juntos. Robles e Iriarte se miraron, extrañados. Se jugó el partido y... ¡ganaron los hermanos! Dos figuras no necesariamente suman: es posible que sus juegos sean incompatibles porque, por ejemplo,  ambos jueguen en la misma zona. En el partido que nos ocupa cuenta Lucas que Iriarte y Robles no se entendían en el reparto de espacios. 

  Al finalizar el partido, saltó el carácter altamente competitivo de Iriarte, que espetó a los hermanos: " Me c.... , este partido no lo podéis ganar en la p... vida". A lo cual respondió Lucas: "Iriarte, pues te lo acabamos de ganar". Así que... volvieron a jugar... pero no acabaron el partido: iban ganando nuevamente los hermanos y... la otra pareja se retiró. 

 

Palistas destacados. Años 80-90: Robles,García, Paternáin, Armendáriz, Domínguez, Villanueva



    Verano de 1986 o 1987, frontón de Artajona. Por las tardes, a pesar del calor, nos juntábamos algunos palistas. Un día apareció un desconocido, de treinta y bastantes años, fuerte y con poco aspecto de deportista. En aquellos años las siluetas de muchos palistas ocultaban  muy bien su potencial pelotístico. El incógnito visitante vio que nos faltaba el cuarto elemento para completar un partido y se fue a por una pala. El día anterior otro forastero nos había fastidiado la tarde: a veces, un voluntarioso jugador, ciego a los niveles de los pelotaris, entra alegremente a... chafar un partido.
   Pero con el nuevo debutante (Robles) la cosa discurrió por un camino diferente. Me impresionó su solidez, la seguridad y firmeza de sus pelotazos, así como su doble colocación:
   -Colocación de la pelota. Ajustaba su trayectoria para que botara justo delante de mí, para hacerme retroceder y cansarme. Lo hacía con un agarre alto y con un golpe ligeramente cortado. Remataba con mucha facilidad en el rincón y en dos paredes: los fallos, escasos, daban en la chapa.
   -Se colocaba él mismo con un gran sentido de la anticipación: parecía que la pelota le seguía a él. De esta habilidad de los buenos pelotaris nace el dicho: "La pelota, al pelotari."

   Años más tarde conocí la fama de Robles en el frontón de López, del que entonces no había oído hablar, pero que ya concentraba a los mejores jugadores de Navarra.

   Reseñaré ahora tres campeonatos memorables, a mi parecer:

   Campeonato de 24 horas de Larraga

   A principios de los 90 se disputaron en Larraga dos campeonatos de paleta goma de 24 horas seguidas: se jugaban las eliminatorias de forma ininterrumpida, incluido el horario nocturno. En uno de ellos, Robles se apuntó con García, de Ibero, con el que había ganado varios  campeonatos.
  Organizó el campeonato la pareja formada por Villanueva ("Chuchi", el mejor de Larraga) y Domínguez (Joaquín, de Olite). El premio en metálico (100 mil pesetas, como 1000 euros de ahora) atrajo a muchos pelotaris de calidad del frontón del López (como Iriarte, Robles...) y de toda Navarra.

    A la final llegaron García-Robles contra Domínguez-Villlanueva. El sorteo de los cruces no había favorecido a los primeros, que se batieron con las parejas más fuertes del campeonato. En la final los locales sacaron una pelota muy viva para cargar todo el peso sobre Robles; al delantero García había que temerlo porque en los cuadros alegres era letal: acababa muy bien en el rincón y en dos paredes, aun con pelotas muy vivas. El frontón, de 54 m., no permitía a Robles apoyarse en el rebote; tenía que entrar al aire entre el 8 y el 9.Y allí los cuadros son de 4m, no de 3.5m. Domínguez y Villanueva, dos grandes pegadores, jugaban en su frontón, con sus pelotas, en su campeonato...
   Esta introducción servirá para encontrar sentido a lo que voy a relatar a continuación y que me hizo mucha gracia.  Ya he contado antes que los pelotaris de aquella época ocultaban muy bien su potencial bajo un aspecto que nadie calificaría de atlético. Pues bien, entre el público se encontraba un atleta de verdad, corredor de largas distancias, de Estella, atento y desconcertado... con Robles, que devolvía misiles sin parar, allí en el fondo de un frontón enorme, en una lucha que se alargaba y alargaba. Entonces, el atleta, sin poder dar crédito a lo que veía, me espetó: "¿Pero... cuánto puede aguantar un "cacharro" como ése?
   El juego con pelota viva en frontón largo me parece un poco monótono, más adecuado para pegadores que para colocadores, no era el estilo del López. García apenas intervino. Domínguez y Villanueva ganaron pero, para mí, lo más memorable fue el papelón de Robles. Por eso lo recuerdo, casi 30 años después.
  En el frontón de López el juego de cañonear al fondo rendía menos. Sus habituales acostumbraban a mover al adversario y, al menor descuido, rematar. La pareja Domínguez-Villanueva se apuntó al clásico campeonato de primavera del López. Recuerdo el partido que disputaron contra Paternáin-Armendáriz. Este último jugaba entonces como zaguero y su pegada no llamaba la atención, pero al menor despiste de Domínguez, dibujaba unas dos paredes que lo dejaban clavado.
  Para hablar de Paternáin (Carlos Paternáin, de Huarte-Pamplona) diré que el primer partido que jugué con los artistas del López me tocó contra él, un jueves por la tarde. Aún llevo grabado en mi memoria su gesto: era  un delantero que no perdía de vista al zaguero contrario, siempre giraba la cabeza para decidir dónde te podía fastidiar más. Colocaba la pelota en todas las posibles coordenadas de la cancha. ¡Menudo palizón y menuda lección!
  En el López se impusieron Paternáin-Armendáriz. El López encandiló a Domínguez, le encantó el ambiente de pelota que se respiraba allí y  tiempo después formó pareja con Robles, lo cual nos informa de cómo éste midió a aquel. De esta pareja hablaré en otra entrada.

   



                                             Larraga 1990 o 1991. Campeonato de 24 horas.
                                             Campeones: Domínguez(agachado) y Villanueva (de pie)

 Iriarte aparece agachado (a la izquierda, se le ve poco) y Goñi (en pie,                                              rojo)





                                           Los tres centrales, de izquierda a derecha: Chuchi Villanueva (de Larraga),                                                Cerdán y Joaquín Domínguez (ambos de Olite)



   Campeonato Navarro Individual

   Este campeonato empezó a disputarse a principios de los años 90, de la mano de Felipe Olleta, en Lumbier. En una de sus primeras ediciones llegaron a la final Robles e Iriarte. ¡Rondaban la edad de 45 años! Las apuestas se decantaban por Iriarte, más espectacular: su izquierda de artista, de la que hablo en otra entrada, hacía las delicias del público.  Pero ganó Robles.
   Una o dos semanas después de la final, domingo por la mañana,  se encontraban ambos en el López. Muchos pensaban que, de 10 partidos, Iriarte le habría ganado 9 a Robles.
   Iriarte también lo pensaba. Y por eso desafió a Robles: le pidió jugar la revancha esa mañana.
   Pero Robles parece que también lo pensaba y por eso le contestó: "Ya tuviste tu oportunidad".

   Ya he dicho que Robles destacaba, entre otras cualidades, por su  capacidad de medir correctamente la fuerza de sus adversarios. Y lo veremos una vez más en el siguiente campeonato:

    Campeonato Navarro de paleta goma por parejas 

    Robles ganó muchos campeonatos. Creo que sólo él ha ganado el navarro de parejas jugando como delantero y como zaguero.
    Triunfó como zaguero con García, (José Javier García, de Ibero) de delantero  . Y como delantero con Pernaute (Míkel Pernaute, de Oronoz-Mugaire) de zaguero.
     Resulta muy llamativo que ganase el navarro de parejas como delantero ¡a principios de los años 2000, con más de 50 años(creo que 54)! Una vez convocado el campeonato, Robles empezó a calcular, a preguntar por las parejas que se iban apuntando. Pasaban los días  y él no se inscribía. Se informaba y esperaba... Llegó el último día y vio que no se habían apuntado los  más peligrosos: Monreal, Olaberri, Pernaute... Y su cabeza funcionó una vez más: llamó a Pernaute y se apuntó con él.
   Ganaron la final a los gemelos San Miguel 


  

                             
                          Robles,de pie el quinto por la izquierda.El tercero, Tomás Garcés
                          Armendáriz,de pie el primero por la derecha, junto a Rubén López
                          Iriarte, agachado, el primero por la izquierda.
                          Le siguen Sandúa, Echarri , Astráin, Gregorio López "Chapulín", Nuin y Aranguren. 



                       De izquierda a derecha: García el de Ibero, Urra, Goicoechea y Robles




viernes, 15 de septiembre de 2017

Los atractivos del juego


     La Paleta Goma Maciza reúne  cuatro rasgos
propios: el toque de la pelota , el control, la variedad  de técnicas y la diversidad de dianas. Otras modalidades de herramienta pueden reunir alguna de esas características pero no todas.


     1. El toque de la pelota. 

      Se trata de una combinación de dureza y peso que hace que se disfrute mucho cada golpeo: se siente en la muñeca y en el brazo que se da un golpe seco que imprime a la pelota una velocidad acorde con la fuerza aplicada. Veamos cómo influyen dureza y peso:
 

      A. Dureza


     Para el gusto de los pelotaris de Paleta Goma Maciza, una pelota blanda, fofa, no se siente al golpearla, se nota que se aplasta contra la pala y después se oye, con desagrado, cómo lo hace contra el frontis. Se escachufla en un "flooop" blandurrio. Es lo que ocurre con las pelotas huecas (como las de tenis,  de frontenis o de paleta argentina), como se ve en esta imagen:

 
Imagen tomada de http://haixeder.blogspot.com/
La pelota de tenis se aplasta, no tiene toque.

     Algunas pelotas de goma macizas también se aplastan, se nota porque se les puede clavar la yema del dedo.

     Una pelota demasiado dura  astillaría y  partiría la pala.

     La dureza debe encontrarse en el punto justo. Una dureza demasiado elevada produce una sensación de piedra, hace vibrar la pala y el brazo; además una pelota demasiado dura patina fácil sobre la pared izquierda, incluso sobre el suelo,  lo cual perjudica el juego de espacios.
     La dureza ideal se encuentra en  torno a los 85 durómetros Shore A .

     B.Peso
     
     Una pelota muy ligera no se siente, no ofrece resistencia al golpeo, la pala parece que no ha chocado contra nada, el brazo se va...
     Una pelota demasiado pesada se siente como una resistencia demasiado grande, hay que emplear todos los músculos del cuerpo para moverla. Provoca lesiones, rompe palas.

      El peso con el que más se goza se encuentra en torno a los 65-66 gramos.

     ¿Cómo se han calculado los valores de peso (65-66) y dureza (85 durómetros Shore A)?  
   
     Se ha producido una evolución histórica en los gustos de los pelotaris que ha ido seleccionando las pelotas que ellos consideraban mejores:    

     Primero: se fueron eliminando las pelotas más ligeras y blandas. Se fue añadiendo peso y dureza.
     Segundo: se aceptaron de forma generalizada los intervalos citados, por selección natural.
     Tercero: como se buscaba también un bote bajo, para ganar control, la falta de pericia de los fabricantes produjo esos botes bajos pero a costa de elevar demasiado el peso, llegando a 68, 70, 75 gramos..., que dejaron de agradar porque no se podía "jugar con la pelota" sino que había que defenderse de ella; provocaban muchas lesiones y jubilaciones anticipadas.
     Cuarto: los pelotaris demandaban las pelotas buenas antiguas, de 65-66 gr., 85 durómetros y, además, de medio bote. Encontraron  un nuevo fabricante dispuesto a investigar y ya  las está produciendo. Es la empresa Karey Solano Footwear. Se reconocen por su distintivo: una estrella blanca o amarilla (verde sólo en un par de remesas)

     En este vídeo se puede escuchar el sonido de una pelota con toque, de estrella amarilla, contra la paleta de haya:





    

 2. El control 

     El disfrute de la Paleta Goma Maciza procede también del control. La pelota de goma maciza es muy controlable porque: no sale con demasiada velocidad del frontis, no bota demasiado, no pesa demasiado y no patina ni en el suelo ni en la pared izquierda.

    Este fácil control permite que el pelotari elija tres posibles tácticas: la del colocador, la del llevador y la del pegador.  

   2.1. Táctica del colocador.

   El jugador colocador disfruta enviando  la pelota a los huecos, lo cual o bien provoca el tanto directamente (si el adversario no la alcanza) o bien nos la deja en una posición más ventajosa (el adversario la ha devuelto con dificultad y la deja cerca del frontis, "a huevo" ) para atacar de nuevo los huecos pero más fácilmente. Otro objetivo del colocador es arrimar la pelota a la pared izquierda: aunque el oponente la esté esperando, le resulta difícil sacarla y, por tanto, o falla o la deja a huevo.

   Para dirigir la pelota a los huecos necesitamos controlarla. Las pelotas de Paleta Goma Maciza se controlan fácilmente porque combinan adecuadamente estas características: peso, bote, coeficiente de rozamiento e inercia de rotación. Veamos cada uno de ellos:

   Peso

   Las pelotas ligeras (menos de 65 gr.) se controlan peor porque hacen vuelos: zigzaguean, no hacen una trayectoria uniforme en el aire. Algunos las llaman "bailarinas".
   Las pelotas muy pesadas (más de 66 gr.) no hacen esos vuelos pero para controlarlas hace falta la fuerza de todo el cuerpo: provocan lesiones, rompen palas y, además, suelen hacer el juego tan lento que matan el uso de los espacios (no resulta rentable arriesgar porque el adversario alcanza fácil todas las pelotas). Al pelotari le preocupa mover la pelota, no puede dedicarse a colocarla.

   Por tanto, el intervalo 64-66 gramos proporciona no sólo toque sino también control.

   Bote

   Cuando una pelota bota demasiado (se le llama "viva") cuesta mucho controlarla: sale muy rápido de la pala; rebota mucho en la pared izquierda (se va fácil fuera de la cancha si se toca primero esa pared); los botes tienden a sobrepasar al pelotari por encima; obligan a jugar más con el brazo recogido.
   Con una pelota  muy viva nos preocupa más  hacer "buena",  no fallar, tanto que no podemos  jugar con el espacio; es la pelota la que juega con nosotros. Además estas pelotas acortan los frontones a lo largo, es decir, se juega en un espacio más reducido, entre el cuadro 7 y el rebote, con menos huecos.

    Si la pelota bota muy poco se controla mejor pero sólo se juega en los cuadros delanteros, se desaprovecha una parte del frontón.

   Aunque entre las pelotas de goma macizas existe una gama muy amplia de botes, desde muy muertas hasta muy vivas, la mayoría de los pelotaris prefieren las pelotas intermedias, llamadas "de medio bote". Aproximadamente se entiende  que una pelota es "de medio bote" cuando cumple estas condiciones:
  -Un bote máximo de unos 3 cuadros. Por ejemplo, si bota en el 5  debería llegar como máximo hasta el 8.
 - Debe llenar el frontón: debe permitir jugar en los cuadros delanteros de manera que si bota en el uno o en el dos no debería llegar al 4(en ese caso, el adversario la alcanzaría fácil y no sería rentable arriesgar) ; además, debe permitir llegar al rebote si se golpea fuerte desde el 4 ó 5 pero no desde el 7 (en este caso sería demasiado viva y sólo jugarían los zagueros)
  Se trata de encontrar un equilibrio entre un bote relativamente bajo y una salida (de pala y de frontis)  relativamente alta. Si no saliera con cierta velocidad el juego sería muy lento, se llegaría a todos los remates, con lo cual todos se aburrirían.


    Coeficiente de rozamiento e inercia de rotación

    La pelota de goma maciza agarra bien (no tiende a deslizar) en la pala, en la pared izquierda, en el frontis y en el suelo. Esto permite aplicarle efectos (rotaciones) muy potentes. Además su inercia de rotación (su tendencia a conservar la rotación aplicada) facilita la consecución de trayectorias muy precisas. Tambíen se pueden conseguir dianas inverosímiles o, al menos, imprevistas y sorprendentes.


   Las pelotas de estrella cumplen todas esas  premisas. Como en el frontón  el jugador puede ocupar dos posibles posiciones (delantero y zaguero) con preferencias diferentes,  se fabrican dos tipos de pelotas, ambas de medio bote: las pelotas de estrella amarilla salen algo más rápidas y son  generalmente preferidas por los zagueros para sobrepasar al delantero contrario;  y las de estrella blanca salen algo menos y son las buscadas  generalmente por los delanteros para no ser sobrepasados y para rematar más fácil. Ambas son muy aptas  para rematar.
  También se pueden elegir en función de la longitud del frontón: la estrella amarilla para frontones largos (36 m. o más); la estrella blanca para frontones cortos (30  a 36 m).
  O pueden elegirse según la estación del año: en verano la estrella blanca y en invierno la estrella amarilla.











         2.2. Táctica del pegador

        El pegador disfruta golpeando con violencia la pelota. Dado que la pelota no viene muy veloz, este tipo de jugador normalmente tiene tiempo para armar bien el brazo y soltar su golpe con mucha energía. Busca dominar al zaguero contrario, pero no es fácil hacer el tanto atrás, por lo que  debe intentar obligar al adversario a entregar la pelota para, finalmente, acabar en el hueco.
      Si pega sin ton ni son le le llama aporreador.

      2.3. Táctica del llevador   

       El llevador disfruta devolviendo la pelota ante un colocador o un pegador, pero sin entregarla. Normalmente busca sólo arrimar, sin mucha violencia, pero incomodando al adversario y, cuando ve clara la  oportunidad, baja la pelota al rincón o a dos paredes.
       También se le llama cansa-almas.     

       De esta descripción de las tres tácticas se desprende que tanto el pegador como el llevador necesitan también colocar para hacer el tanto.Normalmente, todos los jugadores emplean las tres tácticas y, a veces, se ve claramente el predominio de una de ellas. 
 
 3. Variedad de técnicas

            En el juego de paleta goma maciza se emplean ambas manos (2 posibilidades); se puede golpear con bote previo de la pelota o sin bote previo (2 posibilidades); de abajo, a media altura y de arriba (3 posibilidades); con golpes planos y con efectos cortados y liftados (3 posibilidades).
Total: 2 x 2 x 3 x 3 = 36 posibles golpes.
Si añadimos los boteprontos (de derecha y de izquierda; planos, cortados o liftados : 2 x 3 = 6), el número total de posibles golpes es de 36 + 6 = 42. 
El "botesubiendo" es una variedad del golpe de arriba en que la pelota aún se encuentra en trayectoria ascendente. 

      El surtido para la elección es amplio.


      Veamos los efectos:   
   Los efectos permiten mejorar el control. Se trata de golpear la pelota de manera que ésta de vueltas en el aire, gire con velocidad para que, al golpear el frontis o la pared izquierda, rebote hacia donde nosotros queremos.

   El material empleado facilita el juego de efectos por dos razones:

   1. La paleta es muy manejable, la podemos mover con velocidad en cualquier dirección.
   2. La pelota reúne dos características físicas:
    -Un elevado coeficiente de rozamiento con las superficies del juego. Se agarra muy bien a la superficie de la pala, a las paredes(pared izquierda y frontis) y al suelo.
    -Una  adecuada inercia de rotación. Podemos hacer que conserve una parte de ella incluso tras tocar la pared izquierda. Si la perdiera, se reduciría la posibilidad de crear incertidumbre, como veremos en las "dos paredes falsas".

       Existen dos tipos de efectos en función del movimiento que hace la muñeca y la pala para provocarlos:

   a) Efecto cortado. La muñeca y la pala se mueven en la dirección que marca una flecha imaginaria que nace en el dedo gordo y cuya punta está en el dedo meñique. Como cortar carne con un machete.

  b) Efecto liftado. La muñeca y la pala se mueven en el sentido contrario de la flecha descrita. Como peinar una cabeza de atrás adelante.


  Entre las posibilidades de juego que ofrecen los efectos se encuentran las siguientes:

1. Efectos de derecha:
    - Efecto cortado de abajo: la pelota sale del frontis hacia la izquierda. Sirve sobre todo para arrimar. Es muy efectivo para tirar a dos paredes:
       a) Si  me encuentro lejos de la pared izquierda este golpe provoca un gran ángulo de salida de la pelota hacia la contracancha porque la pelota se agarra mucho a la pared izquierda.
       b) Si me encuentro cerca de la pared izquierda, puedo hacer el efecto cortado de abajo de dos maneras:
               b1) Cortando poco. La pelota saldrá como en el caso a)
               b2) Cortando muchísimo. La pelota, tras tocar la pared izquierda, conserva el efecto cortado de abajo, sigue girando; por ello, cuando toca el frontis, o bien no sale hacia la derecha con el ángulo esperado, o bien regresa hacia la pared izquierda. A este golpe le llamaremos "dos paredes falsas".


    - Efecto cortado de arriba: la pelota sale del frontis hacia la derecha. Es útil para tirar a dos paredes cuando estamos cerca de la pared izquierda; si lo hacemos desde el ancho la pelota sale con poco ángulo hacia la contracancha, desde ahí es mejor el golpe plano.

    - Efecto cortado a media altura: la pelota sale del frontis hacia abajo con velocidad. Sirve para hacer que la pelota le bote al adversario justo delante de él , dándole poco tiempo para que entre al aire y, así, hacerle recular, con lo cual dificultamos la devolución y lo cansamos.
     
    -Efecto liftado de abajo: la pelota sale del frontis hacia la derecha. Por ello, tiende a provocar fallos por salida de la pelota hacia la contracancha. Pero sirve para tirar a dos paredes con suavidad y seguridad, sobre todo cuando estamos cerca de la pared izquierda.


Aquí vemos un ejemplo, en el segundo 44:
     




    -Efecto liftado de arriba: la pelota sale del frontis hacia la izquierda. Sirve para arrimar.

    -Efecto liftado a media altura: la pelota sale del frontis hacia arriba. Se utiliza sobre todo como defensa, para bombear la pelota y así evitar al delantero y atrasar la bola.



2. Efectos de izquierda

    -Efecto cortado de abajo: la pelota sale del frontis hacia la derecha. En general debemos evitarlo de forma directa contra el frontis porque la pelota tiende a botar en la contracancha, pero si lo usamos desde el ancho permite un golpe arrimado, paralelo a la pared izquierda. Desde cualquier posición facilita tirar a dos paredes.

    -Efecto cortado de arriba: la pelota sale del frontis hacia la izquierda.
    Sirve para arrimar desde cerca de la pared izquierda, para devolver arrimando una pelota arrimada alta.
    Desde esa misma posición permite estas dianas: rincón arrimando; rincón con bote en el "pique" (confluencia de suelo y pared izquierda);y "dos paredes falsas".

    Facilita enviar la pelota al ancho porque el efecto hace que no rebote con ángulo abierto hacia la contracancha.

    -Efecto cortado a media altura: la pelota sale del frontis hacia abajo con velocidad. Tiene la misma utilidad descrita en el caso del brazo derecho.

    -Efecto liftado de abajo: la pelota sale del frontis hacia la izquierda. Sirve para arrimar. Permite las dos paredes falsas y hacer dejadas en el rincón o en el ancho evitando que la bola se vaya afuera, sobre todo si se hace a botepronto.

    -Efecto liftado de arriba: la pelota sale del frontis hacia la derecha. En general debe evitarse de forma directa contra el frontis porque tiende a sacar la pelota a la contracancha. Sirve para tirar a dos paredes.

    -Efecto liftado a media altura: la pelota sale del frontis hacia arriba. Tiene la misma utilidad que usando el brazo derecho.

En el siguiente vídeo, en el segundo 19, se puede ver el golpe liftado de izquierda, a media altura, para elevar la bola y sobrepasar al delantero contrario:





   Los efectos de abajo pueden potenciarse mediante los boteprontos.
   Los efectos de arriba pueden potenciarse si la trayectoria de la pelota es ascendente.



   
     4. Diversidad de dianas


   El fácil control de la pala y de la pelota permite enviar la pelota a los espacios no cubiertos por los adversarios, es decir, a los huecos o dianas.

   Las dianas más frecuentes en un enfrentamiento por parejas son:

  1. Rincón: cerca del frontis y de la pared izquierda, delante del cuadro 2 ó 3.
  2. Rincón largo: arrimado hacia el 4 ó 5.
  3. Dos paredes.
  4. Rebote
  5. Ancho largo: cerca de la línea de contracancha, detrás del 7.

  Cuando delantero y zaguero se mueven, las dianas a atacar también se desplazan. Por ejemplo: si el zaguero baja a ayudar al delantero, la diana se encuentra en todo el espacio detrás de ambos.
   

  Pues bien, cada una de esas dianas se puede alcanzar con diferentes técnicas y cada técnica puede dirigirse contra varias dianas.

  Esto hace divertido el juego porque crea muchas situaciones de incertidumbre (engaños).

  Veamos algunos ejemplos:

 -Al rincón se puede enviar la bola con estos golpes: derecha de abajo cortada o plana, derecha de abajo liftada (sobre todo desde el ancho), ambas a bote o a botepronto, derecha a media altura plana, derecha a dos paredes falsas (la bola se queda en el rincón), izquierda de abajo liftada (a bote o a botepronto), izquierda de arriba cortada...

   -Para tirar a dos paredes podemos usar estas técnicas: derecha de abajo (plana, cortada o liftada), izquierda de abajo (plana o cortada), o de arriba o a media altura, derecha o izquierda a botepronto (cortadas o liftadas)...

   -Un hueco poco usado es el "dos paredes al revés":la pelota toca primero el frontis, después la pared izquierda y después sale con gran ángulo hacia el ancho. Se usa cuando golpeamos desde una posición adelantada en el ancho (por ejemplo, devolviendo una pelota a dos paredes)

   -Arrimar la pelota a la pared izquierda hace daño incluso si ahí no se encuentra el hueco, ya que puede proporcionarnos una pelota más franca para la siguiente jugada. Se consigue con la derecha plana o cortando un poco, o con la izquierda liftando de abajo o cortando de arriba.

   -Enviar la pelota al ancho también puede facilitar la preparación del tanto, descolocando al adversario.Se puede conseguir con la derecha de abajo cortada, o de arriba plana, con la izquierda de arriba cortada, o a media altura cortada; se puede sacar desde el ancho con la derecha de abajo liftada...

   -El golpe de izquierda de arriba  puede enviar la bola a estas dianas: atrás arrimado, atrás al ancho, al rincón arrimando, a dos paredes, a dos paredes falsas.


Ejemplo de boteprontos de izquierda (el primero plano y el segundo, tras tocar pared izquierda, algo liftado), seguidos de tres devoluciones de rebote con la misma mano:

                              


















 

jueves, 31 de agosto de 2017

Breve descripción de la evolución histórica del juego de Paleta Goma Maciza


  1. Los comienzos

  En los años 70 del siglo XX las pelotas de goma macizas pesaban poco y botaban mucho. Conservo algunas, balines de  unos 50 gr.. La pelota se controlaba con cierta dificultad, por lo que se trataba de aguantar el tanto, de no fallar; la mayor parte de los tantos no se hacían, sino que se perdían; algunos se hacían (se remataba) pero no con una preparación previa que abriera huecos deliberadamente, sino haciendo "maravillas", es decir, golpes especiales como dos paredes con mucho efecto o pelotazos muy rasos y rápidos que botaban en el "pique". La táctica consistía, en general, en aguantar y hacer alguna maravilla. Se parecía a la paleta argentina. En Francia aún se juega con pelotas ligeras, de 55gr.
  2. La evolución

  Después, la Paleta Goma Maciza siguió una evolución que la alejó de esa táctica defensiva. Cambió hacia el toque y el control. Primero fue el toque y, con él, vino el control:

  Los pelotaris preferían las pelotas con más toque, es decir,  más duras y con más peso; se gozaba así más con el golpeo. Creo que este gusto trajo como consecuencia la evolución hacia el control.  Las pelotas originales (de 50gr.) eran todas vivas; cuando se les dio más dureza y peso  se diversificó el bote: seguía habiendo pelotas vivas pero aparecieron otras menos vivas. Con estas últimas mejoraba el control: salían menos rápidas de la pala y del frontis y, tras botar, no sobrepasaban al pelotari.

  En Navarra se puede rastrear esta evolución geográficamente. En la ribera (sur de Navarra) siempre prefirieron las pelotas muy vivas: en los años 70, balines muy ligeros; en los 80, con más toque (más pesadas y duras) pero aún muy vivas. En Cabanillas se jugaba anualmente un campeonato de renombre que atraía a palistas de toda Navarra. El mejor jugador de la zona, Ricardo Mateo, zaguero de Cabanillas, destacaba por su elegancia y grandísima seguridad, lo cual confirma que con pelotas muy vivas lo importante es aguantar el tanto.


                                                           Frontón de Cabanillas.
                  De izquierda a derecha: Jimeno (de Artajona), Cerdán (de Olite), Ricardo                           Mateo (de Cabanillas ) y Heliodoro Mansilla (de Cintruénigo)




   En el norte de Navarra también se jugaba con pelotas muy vivas que evolucionaron igualmente hacia un mayor toque, pero conservando la viveza.

   A mediados de los años 80 empezaron a fabricarse unas pelotas nuevas, con un distintivo en forma de cuadro, de unos 65 gramos y duras (muy buen toque) y con un amplio margen de botes: desde muy vivas, de cuadro rojo, hasta muertas, de cuadro amarillo. Se decía de ellas que eran "nobles", es decir, controlables.


   3. El punto de llegada

   En Pamplona, en el centro de Navarra, se concentraba el mayor número de pelotaris, muchos de ellos procedentes de otros puntos de la provincia. Esta abundancia generó una gran competitividad, sobre todo cuando empezaron a encontrarse todos en el mismo frontón, el "López", en el barrio de Iturrama. Esta fuerte rivalidad llevaba a cada pelotari a elegir la pelota que más oportunidades de ganar le ofreciera.
   Unos las elegían más vivas y otros más muertas, pero en general las pelotas fueron perdiendo bote, dando más protagonismo a los delanteros.  Lo prueba el hecho de que los mejores pelotaris de la época dorada del frontón López (años 80 y principios de los 90) jugaran como delanteros colocadores y rematadores: Robles, Iriarte y Ollo. Robles jugaba también como zaguero.


                                         Iriarte es el primero por la izquierda, agachado.
                                         Robles aparece de pie, el quinto empezando por la izquierda



   En aquellos años, el seleccionador nacional de herramienta, Fernando Casado, propuso a los mejores jugadores de esta modalidad participar en el Campeonato del Mundo de Pelota, pero en la modalidad de paleta argentina. Lo intentó en varias ediciones pero ninguno aceptó. Para ellos la pelota argentina no tiene toque y bota demasiado, no se adecuaba a su juego.


   4. Principios del siglo XXI

     A principios de los años 2000 aún se conservaba la tradición del juego de espacios. Pero a partir de 2005 aproximadamente empezaron a escasear las pelotas consideradas buenas hasta entonces: 65-66 gr, con toque y de medio bote. Esta circunstancia cambió de nuevo el juego porque el material condiciona totalmente la táctica.  Se podían encontrar diferentes tipos de pelotas, todas ellas inadecuadas para el juego de espacios: unas muy muertas y pesadas, rompe-palas y rompe-cuerpos; otras muy saltarinas, incontrolables; otras blandas y sin velocidad...
     Esta situación se prolongó hasta 2016, cuando un nuevo fabricante proporcionó las pelotas adecuadas para un juego más vistoso, como se describe en la entrada de características de las pelotas. 










lunes, 20 de marzo de 2017

¿Cómo se hace el tanto?


    Para comprender cómo se hace el tanto en la paleta goma maciza conviene compararla con otras modalidades de frontón. La paleta goma pesa unos 520-580 gr. y la pelota, de unos 65-66 gr., es relativamente lenta.
    La paleta-cuero pesa más (por encima de 600 gr.), su pelota  es mucho más rápida, aunque más ligera; la pala corta pesa aún más (700-800 gr.) y su pelota, muy veloz, pesa unos 80-90 gr.; la pala larga puede pesar 1 kg.  y usa la pelota más pesada de todas. Además, estas tres herramientas presentan el centro de gravedad más alejado del mango (son "cabezonas") y una superficie de golpeo mucho más pequeña. Por tanto, estas otras palas ofrecen mucha mayor dificultad técnica; por ello, el tanto se produce muchas veces porque el jugador, aunque alcanza la pelota,  falla: debe golpear con una pala estrecha, pesada y cabezona una pelota muy veloz (paleta cuero) y, además, pesada (pala corta y pala larga). En consecuencia, en esas tres palasla manera habitual de conseguir el tanto consiste en provocar el fallo del adversario, imprimiendo mucha velocidad y cruzando la pelota hacia la pared izquierda.En pocas ocasiones el tanto se produce porque el adversario no alcanza la pelota; en estos casos, no hace falta colocar la pelota con mucha precisión.

    El manejo de la paleta goma  maciza (más superficie de contacto, menos peso, menos cabezona) y el golpeo de la pelota (más lenta)  resultan más cómodos. Por ello,  cuando  el jugador alcanza la pelota no debe encontrar, en general, problemas para devolverla "a buena", es decir, para no fallar. Decimos "en general" porque las pelotas de goma maciza que se pueden comprar en las tiendas presentan una diversidad excesiva de pesos y botes. Las pelotas demasiado ligeras o demasiado pesadas o demasiado vivas sí dificultan el juego. En este blog aconsejamos las pelotas manejables, es decir, de 65-66 gramos y de medio bote  (ni muy vivas ni muy muertas)

    La dificultad de controlar pelotas muy vivas hace que el tanto pueda buscarse, simplemente, aguantando el peloteo, esperando a que falle el adversario. Para atacar no hace falta dirigir la pelota con gran precisión, basta con no fallar; a no ser que un jugador sea especialmente hábil (capaz de rematar con garantías), los cuatro jugadores se estarán defendiendo de la pelota, no jugando con ella.  Algo parecido ocurre con el frontenis y con la paleta argentina, herramientas fáciles en principio de manejar (aún más anchas y ligeras) pero no tanto porque sus pelotas son muy saltarinas. Si un jugador prefiere las pelotas muy vivas, seguro que le gustarán esas modalidades.

     Las pelotas de medio bote  se controlan mejor, se devuelven con facilidad.  Por mucho que se aguante el tanto, nadie falla. Así que hay que hacer algo más: jugar con el espacio y las distancias. Se trata de abrir huecos y rematar con precisión en ellos. Para ello se deben cumplir dos condiciones:

1. Que la pelota reúna las características adecuadas. 

             Primera: debe ser de medio bote, ni muy viva ni muy muerta. 
             Si es muy viva los espacios se reducen , se juega desde el  cuadro 5 ó 6 hacia atrás y ya no hay hueco (a no ser, repito, que un jugador sea muy muy hábil como para rematar adelante y a dos paredes con garantías). Las pelotas de medio bote crean mayores espacios para rematar, desde el cuadro 1 hasta el rebote y es relativamente fácil hacerlo. 
         
             Si la pelota bota tan poco que no se llega al rebote... se desaprovecha ese espacio de la cancha y mejor sería colocar allí unas macetas.

             Segunda: debe tener el peso adecuado, ni muy pesada ni muy ligera. 66gr es ideal.
            Si la pelota es muy pesada cuesta mucho controlarla, hay que concentrarse más en la fuerza. En particular, las pelotas blancas pesadas (70 gr. o más) salen tan lentas que se alcanzan fácil los remates, por lo que no resulta rentable arriesgar: partidos de 25 tantos se pueden alargar hasta 2 horas.
            Si la pelota es muy ligera (menos de 64 gramos) se dirige mal porque hace vuelos, zigzaguea en el aire.

             Tercera: debe agarrarse muy bien a la pared izquierda. Se crea así un gran espacio para rematar en el lado derecho de la cancha si se tira a "dos paredes". En particular, las pelotas blancas mencionadas no sirven porque patinan en la pared izquierda, reducen ese espacio.

2. Que los jugadores se propongan ese objetivo: abrir huecos y rematar.

    Naturalmente, pueden decidir libremente usar la otra táctica , la  de no fallar; en mi opinión se van a aburrir ellos y los espectadores. Se entiende que elijan esa táctica con bolas saltarinas o lentas, no se les presenta racionalmente otra opción.
    Pero con pelotas adecuadas, que cumplen las tres condiciones citadas, se les presenta la opción de preparar y apuntillar el tanto,  más divertida para ellos y más espectacular para el público.
Este juego dio renombre al frontón de López, en Pamplona. La generación que mejor lo aplicó jugaba allí en los años 80 y principios de los 90 del siglo pasado: Graciano Iriarte, J.M.Robles, Juan Pablo Ollo, Vito Aldaz de la Quadra-Salcedo , Carmelo Andueza, Tomás Garcés ("Menoti"),  Carlos Paternáin,  Pello Armendáriz,,  José Javier García, el de Ibero, Míkel Echarri,  Lucas Artuch...



    De pie, empezando por la izquierda: Tomás Garcés "Menotti", el tercero; Robles, el quinto; Armendáriz, bajo el 5.
    Agachados: Graciano Iriarte, el primero, seguido de Sandúa, Míkel Echarri y Astráin (ex jugador de Osasuna)



Con estas premisas pueden hacerse algunas predicciones.

    Si vamos a ver un partido en frontón verde, en cuya pared izquierda generalmente deslizan las pelotas, con pelota blanca pesada y, por tanto, lenta, entonces podemos adivinar que va a durar mucho, que van a jugar a no fallar porque las jugadas de "dos paredes" no van a hacer daño (no abren ángulos), y tampoco las dejadas (se alcanzan fácil) , que nos vamos a aburrir. Se van a dar un palizón. Su atención se va a centrar más en la fuerza, en agarrar fuerte la pala y aplicar la fuerza de todo su cuerpo para mover el pelotón.
     Eso ocurrió cuando se organizó un partido en el frontón Labrit de Pamplona, como parte del Torneo San Fermín Chiquito: a pesar de intervenir cuatro grandes especialistas, el público, hastiado, acabó abucheando a los jugadores. No habría que culparles a ellos sino al material: entonces no existían pelotas adecuadas para hacer el juego de espacios en frontón verde; hoy, con las nuevas pelotas amarillas de estrella, veríamos otro partido.

    Si vamos a presenciar un partido en frontón blanco, con una pelota saltarina que bota en el cuadro 7 y llega al 11, entonces podemos vaticinar que los 4 jugadores se colocarán detrás del cuadro 6, que recogerán mucho el brazo para llevar la bola a buena, se agarrotarán, se defenderán de ella, no intentarán rematar porque errarán más que acertarán, apuntarán al centro del frontis, realmente no se va a hacer casi ningún tanto, se van a perder casi todos.

    En este blog apostamos  por la elección de un material que  favorezca el remate en los huecos: pelotas de 65-66 gramos y de medio bote.






Las pelotas de estrella han sido diseñadas para ser controlables
. Reúnen todas las características buscadas por los jugadores de paleta goma maciza: toque, peso (65-66gr.), medio bote y agarre.


    La  táctica de abrir huecos y rematar es la opción ofensiva, nos parece más divertida y gratificante para los jugadores, así como más vistosa para el público. Se hace un juego de estrategia y habilidad basado en dianas diversas.

   Hay jugadores que disfrutan defendiendo, esperando que el rematador finalmente falle; esa pelea también resulta atractiva.  Pero ¿qué ocurre si todos adoptan esta táctica? Defenderse de un defensor no divierte mucho y el público no ve una verdadera pelea.



Véase también la entrada: Descripción del juego